3 RESPETOS – Psicología y Fe

La psicología y la fe, aunque a menudo se tratan como disciplinas separadas, están intrínsecamente entrelazadas en la exploración de la experiencia humana. La fe ilumina nuestra comprensión espiritual y psicológica, guiándonos a través de los misterios y desafíos de nuestra existencia terrenal. Hoy, el Padre Camilo comparte reflexiones profundas sobre la interacción dinámica entre la psicología y la fe, explorando tres aspectos del respeto que pueden iluminar nuestra autocomprensión y nuestro caminar espiritual.

La Etimología del Respeto

El viaje empieza indagando en el significado profundo de la palabra “respeto”. La etimología de «respeto» proviene del latín “respectus”, que significa volver a mirar o mirar hacia atrás. Esta connotación nos impulsa a no quedarnos con primeras impresiones o con una simple observación superficial de nosotros mismos y de los demás. Dios mismo, en su infinita sabiduría y amor, nos mira repetidamente, explorando y conociendo nuestras profundidades, nuestra verdad más interna y auténtica. Él, como el alfarero divino, remira y forma su creación con delicadeza y comprensión profunda.

Primer Respeto: Honrar tu Cuerpo

La Belleza y Historia en Nosotros

Nuestro primer punto de respeto comienza con nuestro propio cuerpo, aprendiendo a mirarlo no una, sino muchas veces, y desde diferentes perspectivas, apreciando su belleza a pesar de las aparentes imperfecciones. Cada parte de nuestro cuerpo tiene una historia, un linaje que se remonta a generaciones anteriores. Por ejemplo, nuestros ojos o manos pueden haber sido heredados de nuestros antepasados, llevando consigo años de historia, experiencias y vida. Respetar nuestro cuerpo significa volver a mirarlo y descubrir, con asombro y gratitud, la historia y la belleza que lleva dentro, reconociendo que somos un templo del Espíritu Santo.

LEER  Plegaria a San Bartolomé para solicitar su bendición y protección.

Segundo Respeto: Validar tus Emociones y Sentimientos

Mensajeros del Alma

Nuestras emociones y sentimientos no deben ser desconsiderados o pasados por alto. Son mensajeros, portadores de información sobre nuestras necesidades, deseos y estados internos. Respetar nuestras emociones significa remirarlas, observarlas con la distancia adecuada para no ser prisioneros de ellas, pero tampoco estar tan alejados que las ignoremos. Es fundamental entender los mensajes que traen y aprender a navegar a través de ellos con sabiduría y autocomprensión.

Tercer Respeto: Aceptar tus Polaridades

La Integración de los Opuestos en Cristo

Respetar nuestras polaridades implica entender y aceptar las diferentes dimensiones y contradicciones dentro de nosotros. La humanidad y divinidad de Cristo ejemplifican la integración de polaridades que parecen irreconciliables. Él es tanto Dios como hombre, eterno y mortal, atemporal y encarnado en el tiempo. Esta integración de opuestos puede enseñarnos a aceptarnos a nosotros mismos en nuestras diversas facetas y dimensiones, reconociendo que en diferentes momentos y contextos, podemos encarnar diferentes cualidades y características.

La enseñanza de Jesús sobre el respeto, la remirada, es una invitación a la aceptación, a la comprensión y al amor incondicional. Al aprender a respetarnos a nosotros mismos en cuerpo, emociones y polaridades, abrimos la puerta a una comprensión más profunda y un respeto auténtico hacia los demás, la creación y el Creador.

En la vida, en cada encuentro y en cada momento, somos llamados a «respetare», a volver a mirar, a ver con ojos nuevos y corazones abiertos, descubriendo las profundidades de belleza e intencionalidad positiva que residen en todo y en todos.


Este artículo, compuesto por el Padre Camilo para pdcv.es, es un tributo a la reflexión profunda sobre la interrelación entre nuestra psicología y fe, explorando la capacidad de respeto y remirada en nuestra jornada espiritual.

LEER  Plegaria a la Virgen de la Altagracia: una conexión celestial.

Deja un comentario